Tras pasar unos días de vacaciones con 4 amigas, conseguimos un coche para desplazarnos a la playa, y por su puesto, comer. Nos recomendaron el restaurante "Jiménez", el cual, a primera vista, parecía un simple chiringuito del sur, la terraza estaba llena, todo el mundo aprovechando la sombra de sus sombrillas.
Para entrar a comer al comedor, como es normal, nos pidieron que nos vistiéramos y pasáramos dentro.
Pedimos una jarra de sangría para refrescarnos y acompañar la comida, que en la carta, tenía buena pinta.Yo, amante de la carne, pedí solomillo al ajillo con patatas. Para mi sorpresa... era el solomillo más seco que he comido nunca. Una gran decepción acostumbrada a la carne y forma de hacer del norte.
Mis amigas, que son mas de pescado, pidieron para compartir entre cuatro un señor plato de diferentes tipos de mariscos y pescados. Uno estaba muy salado, al otro le faltaba, aquel estaba seco... En resumen, es un gusto poder comer en un lugar tan bien situado y a un precio "asequible" pero yo me quedo con los asadores del norte.

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